El impacto de la televisión en la infancia

En la era de la información y de la saturación mediática, la educación de los más pequeños se descontrola. La vulnerabilidad en la infancia es un factor determinante ante las posibles consecuencias de los mensajes irresponsables. La televisión en uno de los medios que más influyen a este sector de la población y fingen cuidar los detalles relacionados con él. La realidad es que no lo hacen y por ello es necesario saber hasta que punto es importante su impacto sobre los niños.

television

1. Bases psicológicas: La representación del mundo en el niño

Con este fin es inevitable plantearse: ¿El niño es capaz de distinguir el mundo exterior de su yo?

El problema de la disociación del yo tiene su origen en la socialización del pensamiento. La lógica del niño no alcanza rigor ni objetividad debido de un egocentrismo innato que contrarresta la socialización.

El niño, como el hombre inculto, parece  vuelto hacia las cosas e indiferente a la vida del pensamiento. Y ese pensamiento tiene tendencia hacia el realismo, es decir, al ignorar la existencia del yo, toman la perspectiva propia por inmediatamente objetiva y absoluta. Este razonamiento deriva en una creencia inmediata y una ausencia de todo razonamiento deductivo y de relatividad.

De este modo, el pensamiento se expone continuamente a confusiones entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo verdadero y lo inmediato, presentándolo en un solo plano en el que las relaciones reales y las inconscientes producciones del yo están confundidas.

Baldwin denomina proyectivo a este estado primitivo en que las imágenes son simplemente “presentadas” a la conciencia, sin que exista distinción entre un yo y un no-yo. La etapa está caracterizada por los adualismos: dualismo de lo interno y lo externo y dualismo del pensamiento y las cosas.

Hay proyección cuando se atribuyen a las cosas caracteres debidos al yo o al pensamiento, como en el caso de denominar al sol con el nombre que le hemos dado, proyectando con ello una realidad interna en esa parte del mundo exterior.

Puede ocurrir que el niño crea en la omnipresencia de uno de sus progenitores de tal modo que no exista su propio yo y sus pensamientos y acciones le parezcan comunes a todos o al menos conocidas por el progenitor. Cuando descubra que éste no lo sabe todo, descubrirá a su vez la existencia de su subjetividad, ya que la disociación del yo no es una intuición primitiva.

Casi siempre confían en lo que se les muestra, no comprendiendo los mensajes implícitos o sugeridos. Esto provoca que la moraleja de los productos audiovisuales educativos a veces pase desapercibida.

Eso sí, Algunos factores como el género, el nivel de inteligencia t los rasgos de personalidad influyen en la manera de reaccionar del individuo antes este tipo de productos.

2. Las consecuencias

Si las personas, en la infancia, tienen problemas para distinguir el mundo exterior de su yo y creen que lo que piensan es una verdad absoluta, no podrán comprender que los medios audiovisuales tienen en gran medida la finalidad de persuadir.

A edades tempranas localizan el pensamiento como algo material, como si no fuera algo subjetivo o algo que se pueda controlar en cierta medida.

Además presentan dificultades para entender lo que son los sueños. Los confunden en ocasiones con la realidad. La televisión, aunque exterior, es comparable al mundo de los sueños en su supuesta situación, ya que los niños no disciernen entre los interior y lo exterior.

De hecho, los más pequeños creen que el sueño es totalmente exterior. “El sueño es una imagen o voz que viene del exterior y se coloca antes sus ojos“. ¿No funciona así la televisión?

Como el sueño parece estar, piensan que está. Como los personajes de la televisión parecen hacer o sentir cosas, los niños considerarán que esas cosas son reales.

Las personas al inicio de la vida no tenemos control sobre nuestras emociones y este control difiere mucho entre una edad y otra, por lo que sus interpretaciones son muy diferentes. Un contenido inadecuado impactará en mayor medida en quienes tengan menor edad. Sin embargo, se sentirán menos identificados con algunos personajes.

J. Piaget ha realizado numerosos estudios sobre el desarrollo en la infancia. Como se puede observar en la tabla, distinguió cuatro etapas en el desarrollo cognitivo. Según esta clasificación, los niños que se encuentran en el estado preoperatorio no tienen suficiente capacidad para exponerse a los medios sin ser afectados por ellos.

tabla piaget

Sin embargo, en la etapa comprendida entre los 8 y 12 tampoco, el estadio de operaciones concretas, tampoco están capacitados para entender las intenciones de los productores ni para parar la influencia que pueden provocar.

El caso de los adolescentes es especial porque creen que sus capacidades cognitivas son suficientes para enfrentarse al mundo correctamente y no es así. Esta seguridad en sí mismos les hace especialmente vulnerables ante ciertos contenidos.

Parece que la cultura actual está basada en la cultura televisiva, los niños se interesan en gran medida por la televisión; conocen las canciones, personajes e historias que ella presenta y todo ello provoca un fuerte impacto muy difícil de controlar.

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