Cisne negro; la danza de la psicosis

1. El texto audiovisual

El texto de Darren Aronofsky gira en torno a la escisión psíquica de una bailarina llamada Nina que sufre la presión de su propia madre para alcanzar la perfección.

Sin embargo, esta relación enfermiza que tienen imposibilita a Nina ante la realización del Cisne Negro en El lago de los cisnes, pues supondría el abandono de la etapa infantil, el acceso al sexo y a la imperfección.

Pluma

La transformación de la imposibilidad en posibilidad se convierte en el leit motiv del film, provocando la escisión misma entre Nina y su madre. Sin embargo, esto es una tarea muy difícil para la frágil Nina, difícil de aguantar de manera consciente, por lo que proyecta sus deseos y su cisne negro en otras personas, para no tener que afrontar lo que significan.

2. El registro de lo semiótico

2.1. El lago de los cisnes
Leroy, el director del ballet, es uno de los destinadores de la tarea que conduce a Nina a su final, hacia la escisión y hacia el sexo. Y el mismo relata la historia de El lago de los cisnes, como anunciándonos  lo que va a suceder: «Chica virginal, pura y dulce, atrapada en el cuerpo de un cisne. Ella quiere ser libre, pero solo el amor puede romper el hechizo. Su deseo casi le es concedido en la figura de un primo, pero antes de que éste le declare su amor, su lujuriosa rival, el Cisne Negro, le engaña y le seduce. En su desolación, el Cisne Blanco se arroja desde un acantilado matándose, pero con la muerte encuentra la libertad.»

El cisne es un ave que, según Pitágoras y Platón, se asemeja a un alma que jamás muere y que su canto antes de morir viene de la alegría que experimenta porque va a ser librada de su cuerpo mortal. Por esta razón, se antoja perfecto como metáfora en la narración.

2.2. La dicotomía
La constante aparición de los conceptos cisne negro y cisne blanco es una clara dicotomía de colores con claros significados morales. El color blanco es símbolo de la paz, la pureza y el bien.  El negro, en cambio, es símbolo del mal. Y no solo los cisnes presentan esta dicotomía, si no que también está presente en la ropa de las jóvenes; Nina habitualmente viste de blanco y en su defecto de colores claros, Lily y Beth visten de negro. En el momento en que Lily presta una camiseta negra a Nina, parece como si esta adquiriese la actitud oscura solo por llevarla puesta.

Además el director del ballet, como destinador, presenta, tanto en su vestuario como en la decoración de su casa, ambos colores.

2.3. El espejo
El espejo muestra, literalmente, el reflejo de quien este delante. Y por tanto, se metaforiza su uso en el film para proyectar una imagen de Nina que está atrapada y que experimenta de manera diferente. De hecho, la imagen que en él se refleja se identifica a menudo con el alma o el espíritu de la persona, por lo que es fácil relacionar esa Nina reflejada con el subconsciente de la misma.

En una de las escenas de la película, se muestra a Nina sentada en la parte izquierda y a su madre en la derecha, un espejo de tres bloques delante del espectador y los reflejos de las mujeres en el lado contrario al que están. Se trata de una fantástica representación visual de la identificación de la hija con la imago de la madre y de la relación dual.

2.4. La caja de música
Nina, en su afán por escapar de la niñez, rompe la caja de música y decide tirar sus peluches. Con ello, el cisne negro puede gobernarla y en medio del delirio ella cae golpeándose contra la cama, muy cerca de donde está la bailarina rota de la caja de música. Ambas representan lo mismo; una realidad destruida.

3. El registro de lo imaginario

La psicosis produce todo un mundo imaginario que se entremezcla con lo real, se confunde y no puede ser diferenciado por nadie que no esté fuera de ella. Nosotros, en tanto espectadores instalados en la mente de Nina, no podemos asegurar cual es cual y solo podemos hacer suposiciones.

Nina no puede acceder al goce en la medida en que no puede anclar su subjetividad, ya que ésta le pertenece a su madre y su desarrollo en un universo narcisista de perfección.

black-swan-wallpaper-dark

La manera de alcanzar sus deseos es separando su subjetividad de la de su madre. Ante la dificultad, desarrolla una serie de proyecciones en las que Lily parece ser la que los consigue, hasta el punto de que no podemos saber si existe realmente o es solo su alter ego. Nina desea a Leroy, así que Lily se acuesta con él. Lily representa la omnipotencia sexual ante la impotencia de la protagonista.

Nina quiere ser Lily. Tanto la desea que imagina tener relaciones sexuales con ella, porque es la proyección de su otra naturaleza. Pero tanto la desea como la odia, porque tiene todo lo que le falta.

4. El registro de lo real

La protagonista, por su problema psicótico, no consigue diferenciar la realidad de lo alucinatorio. A través de la autolesión y el consecuente dolor intenta sentirse, acercándose a su realidad, sin conseguir escaparse del delirio.

Previamente no se ha identificado como sujeto con identidad propia, si no que es persona en tanto que su madre lo es y es bailarina en tanto que su madre desea que lo sea. Esto provoca el sometimiento por parte de Nina a su madre y la no evolución personal necesaria para la superación de la infancia, que conlleva no acceder al sexo. Todo en su casa es la muestra de esa forma en que ambas viven. La habitación de Nina es la típica de una niña o de una princesa perfecta y dulce, rodeada de peluches y colores pastel. Su madre le arropa, le viste y le desviste, le guía y le encomienda la tarea que ella no ha podido realizar por tenerla a ella.

El suicidio es el medio para alcanzar su deseo de recreación, superación y constitución como individuo, lo que convierte al suicidio en un valor narcisista. Nina, en la muerte, encuentra la liberación.

Por otro lado, sus zapatillas de ballet rotas, que necesitas ser reparadas constantemente son los resultados del esfuerzo y el trabajo de Nina, es decir, de experiencias reales que dejan huella, no solo en las zapatillas, si no también en sus pies, llenos de heridas.

4.1. Los retratos
La madre dedica parte de su tiempo a realizar retratos de Nina, demostrando su obsesión y plasmando la interpretación que ésta tubo de las fotos en el momento de pasarlas a pinturas. La real es que la madre, al igual que la hija, no ve fuera de la relación dual y no puede, si no dedicar el tiempo que no está con ella a reproducir imágenes que calmen el sentimiento de ausencia.

5. Pragmática de los personajes

Nina Sayers
Id : es proyectado en el exterior.
Ego: la propia concepción que tiene Nina de sí misma, en un universo de perfección
Superego: es el propio cisne negro, una destinadora siniestra que le da la tarea aniquiladora.

Erica Sayers
La madre de Nina es la causa del camino que toma el texto. Es la primera destinadora: la tarea que le da a Nina es la de buscar la perfección siempre.

Thomas Leroy
Leroy, el director del ballet, es el destinador de una de las tareas y es el que orienta a Nina sobre cómo alcanzarla.

Lily
Lily apoya al destinador en otorgar la tarea a Nina y provoca que acelere su transformación. Asimismo conforma el alter ego de la protagonista siendo el blanco de las proyecciones de la identidad de Nina en el exterior. Sin embargo, Nina no es capaz de comprender esto y sitúa a Lily en el papel de antagonista, creyendo que es la oponente a la tarea que ella pretende realizar. Por eso la sitúa en el papel imaginario de cisne negro.

Beth Macintyre
Beth es inconscientemente idolatrada por Nina y, por tanto, a quien intentará imitar.

6. El eje de la donación y el eje de la carencia: camino de la psicosis

6.1. Eje de la donación
Su madre es la primera destinadora de su vida, que le impone la tarea de la perfección, a la que Nina no puede escapar. Pero Leroy, en tanto objeto de deseo de Nina, se convierte en un nuevo destinador, que le impone la tarea de protagonizar La Reina Cisne, lo que significa que Nina, que ya domina el Cisne Blanco, debe dominar el Negro, y la vía para hacerlo es el sexo y la improvisación. La dos tareas se oponen pero Nina anhela las dos. Lily, por otro lado, apoya la tarea que Leroy ha dado a Nina, pero la psique de Nina la coloca como opositora. No puede complacer a los dos destinadores a la vez.

6.2. Eje de la carencia
Nina introyecta su tarea pues la desea por encima de todo y así transforma el valor axiológico en el narcisista. Desea acceder al sexo y o y especialmente hacerlo con Leroy y para ello tiene que identificarse y constituirse como sujeto con capacidad para tomar sus propias decisiones.

Desea dominar a El Cisne Negro, pero no puede combinarlo con la perfección de El Cisne Blanco, así que proyecta las cualidades del Negro en el exterior, ya sea Lily o un espejo y solo podrá apoderarse de ese parte destruyendo a los dos.

Dominando ambos cisnes conseguirá la perfección real —no lo que su madre considera perfección—, y la única manera de conseguir su deseo de escisión es morir.

black-swan-234

7. Dialéctica sexual

La primera trama sexual es también la más escalofriante y es que la relación madre-hija que se presenta es casi incestuosa. Sin embargo no se puede identificar como tal, ya que cualquier relación entre ambas es casi la relación de alguien consigo mismo, pero al llegar Nina a la escisión, eso cambia. La madre, que no evoluciona psíquicamente en la narración, invade incluso el territorio físico de Nina obligándola a desvestirse delante de ella, a dejarse cortar las uñas medio desnuda o a invadir su cuarto en cualquier momento. Esta actitud se ve representada también en el momento en el que ella le ofrece chupar su dedo lleno de nata y Nina lo hace, respondiendo con una sonrisa.

Los otros dos casos son más obvios: la atracción de Nina por Leroy y su metamorfosis hasta conseguir acceder a él sexualmente y conscientemente y el deseo hacia Lily, su alter ego y la protagonista de sus fantasías sexuales.

8. Identificación narrativa

El punto de vista de la narración está completamente instalado en la mente de Nina.
Gran parte de los planos son subjetivos y semisubjetivos, y solo son sustituidos por planos en los que aparece ella misma y tienen la misma funcionalidad, la de comprender lo que ella experimenta, o para experimentarlo.

La cámara siempre está al servicio de la protagonista: le sigue, ya sea con travellings o panorámicas, ya sea moviéndose al compás de sus pasos o de su baile. Se adapta a la dirección que ella sigue y también al terreno que pisa; cuando sube escaleras adopta un contrapicado y si las baja, un picado.

No sabemos lo que realmente ocurre en la historia hasta que no lo sabe ella. No somos simples espectadores, nos situamos dentro de ella para vivir la historia en primera persona y sentir lo que siente.

Los sueños y las alucinaciones propias de la psicosis no son reconocidas por los espectadores en un primer momento como tal porque el cineasta ha decidido que nosotros padezcamos lo mismo tengamos la misma dificultad para interpretar la realidad.

cisne negro

Los sonidos de  efectos especiales son otro de los culpables de la identificación de los espectadores con la protagonista. Los ruidos tenebrosos de animal están dentro de la cabeza de Nina y, aún así, los escuchamos. Porque somos ella, aunque también la vemos a ella.

Para finalizar, asistimos a la despedida entre Nina y su madre, al último contacto visual, desde la mirada subjetiva de ambas, porque ambas se identifican por última vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s